
Carlos D. Mesa Gisbert
por
encargo del Instituto Nacional de
Estadística
La república
oligárquica. Los liberales
Pando
abrió el ciclo de veintiún años de
gobiernos liberales, con una mentalidad
modernizadora que marcó una nueva
preeminencia de la economía y de le
geopolítica interna de Bolivia, estableciendo
el liderazgo de La Paz que tendría
vigencia a lo largo de todo el siglo
XX.
En 1900 se produjo un hecho crucial para la economía
boliviana, Simón I. Patiño descubrió
en la mina La Salvadora (Llallagüa),
la veta de estaño más rica del mundo,
comenzaba así la era del estaño en
el país. Simultáneamente, los precios
internacionales de la plata se derrumbaron
y la minería boliviana de la plata
colapsó, coincidiendo con el auge
del estaño y los usos múltiples de
este producto en el mundo. En poco
más de dos décadas los llamados barones
del estaño Simón Patiño, Carlos Víctor
Aramayo y Mauricio Hoschild, se convirtieron
en un poder económico y político decisivo
en el país.
La guerra
del Acre
El descubrimiento del árbol de la goma y su explotación
(Antonio Vaca Diez desde 1876), determinó
un auge económico muy importante entre
1890 y 1920, al punto que en las primeras
décadas del siglo fue el segundo ingreso
mayor después de los minerales. El
éxito de la goma generó muy pronto
problemas de límites en el norte en
la frontera con Brasil. Los filibusteros,
con el beneplácito del gobierno del
Presidente brasileño Francisco Rodríguez
Alves, pretendieron independizarse
de Bolivia. Con un alto sentido de
responsabilidad Pando decidió combatirlos
y con un destacamento se dirigió al
ignoto norte, en un viaje que en si
mismo era una verdadera odisea. En
la zona de Cachuela Esperanza y Riberalta
en el Beni, se alzaba el imperio de
Nicolás Suárez, el Patiño de la goma,
quien pertrechó la columna Porvenir
y colaboró al gobierno. La crisis
bélica (1902-1903) con antecedentes
en las expediciones de Muñoz, Lucio
Pérez Velasco e Ismael Montes que
tuvieron éxitos como el de Riosinho,
Capueiro y Bagué, culminó cuando Brasil
decidió intervenir en el conflicto,
forzando al débil ejército de Pando
a la negociación, pero las acciones
del Presidente boliviano deben destacarse
por sus éxitos militares y las dificultades
que se vio obligado a superar en una
expedición de meses desde los Andes
hasta la amazonía. En 1903 en Petrópolis
(Brasil), ambos países firmaron un
tratado por el que se cedía el territorio
del Acre a cambio de una compensación
económica de dos millones de libras
esterlinas y un ferrocarril .
Ismael
Montes y la continuación del ciclo
liberal
En 1904 fue elegido Ismael Montes quien nada más comenzar
su gobierno tuvo que afrontar una
de las más grandes responsabilidades
históricas que hubiese tenido un mandatario
boliviano, el tratado de 1904. El
congreso debatió duramente el tema
y a pesar de una fuerte oposición
(Miguel Ramírez, Pastor Saínz, Fernando
Campero, Román Paz, entre otros),
la mayoría liberal se impuso. Se acordó
la cesión a perpetuidad a Chile del
Litoral a cambio del libre tránsito
de mercaderías, la construcción del
ferrocarril Arica- La Paz y 300.000
libras esterlinas. El mar a cambio
de un plato de lentejas, fue la decisión
pragmática de los liberales.
El dinero recibido de Brasil y Chile permitió al liberalismo
un importante trabajo de modernización
de las principales ciudades, particularmente
La Paz. Se comenzaron vías férreas
como La Paz-Beni, Viacha-Oruro, Oruro-Cochabamba,
Oruro-Potosí y Potosí-Tupiza, un proceso
vital de vertebración del territorio
occidental.
El país se adecuó al patrón oro y se crearon nuevos
bancos. Comenzó una etapa de bonanza
económica apoyada por el auge gomero
y estañifero. En el ámbito de la educación
se contrató la misión belga presidida
por Georges Rouma, que modificó curriculums
y modernizó la educación nacional,
instalando la primera normal para
la formación de maestros. En lo religioso
se aceptó la libertad de cultos.
En las elecciones de 1908 ganó Fernando Guachalla quien
no pudo posesionarse al morir días
antes de la transmisión del mando.
Montes decidió prorrogar un año más
su mandato de manera totalmente ilegal.
Le sucedió Eliodoro Villazón quien
ganó los comicios de 1909. El gobierno
de Villazón fue uno de los más tranquilos
y prósperos que haya tenido el país.
Gozó de una economía en bonanza y
en crecimiento, tuvo sucesivos superavits
en los presupuestos nacionales, las
exportaciones crecieron en más del
50 % y se instalaron tranvías en La
Paz y Cochabamba. El gobierno contrató
una misión alemana presidida por el
Gral. Hans Kundt para modernizar el
ejército, en una línea permanente
de renovación militar que sostuvieron
los gobiernos liberales. A diferencia
de sus antecesores, respetó escrupulosamente
la Constitución y los derechos ciudadanos,
sin la presión de movimientos subversivos
que había sido y sería una constante
histórica.
En esa época surgieron las obras de Franz Tamayo y Alcides
Arguedas que contrapusieron visiones
de la sociedad, Tamayo en un vitalismo
exaltador de los valores indígenas,
Arguedas en una demoledora crítica
al conjunto de la sociedad que perfilaría
años después (1919) en Pueblo Enfermo.
Dos importantes periódicos nacieron
en el periodo liberal, el oficialista
El Diario y el republicano La Razón.
En 1913 Montes volvió al poder en medio de una altísima
popularidad, pero le tocó afrontar
la crisis producida por la primera
guerra mundial, tuvo que reformar
el sistema financiero estableciendo
que el único banco con capacidad para
emitir moneda era el Banco de la Nación.
La medida generó fuertes protestas,
sumada a la contracción económica
como producto de la caída de las exportaciones.
Incluso se tuvo que suspender temporalmente
el pago de la deuda externa. (1913-1916),
pero en 1916 la situación se revirtió
y el Presidente se ufanó de que por
primera vez se superaron los 100 millones
de pesos en exportaciones.
La situación en el agro se mantuvo inalterable, la expoliación
de las tierras de comunidad no trajo
consigo una modernización ni ampliación
productiva, pero sí crecieron los
terratenientes, entre ellos los presidentes
Pando y Montes. El descontento indígena
se expresó de nuevo con el levantamiento
de Pacajes de 1914.
En 1917, igual que ocurrió con el último gobierno conservador,
llegó a la presidencia por la vía
electoral José Gutiérrez Guerra, un
hombre tranquilo, más bien débil y
con escaso ascendiente. Las pugnas
entre liberales nacidas ya en 1904
con Pérez Velasco, culminaron con
la escisión definitiva y el nacimiento
del Partido Republicano en 1915, con
figuras claves como el propio expresidente
Pando y los futuros presidentes Bautista
Saavedra y Daniel Salamanca. El asesinato
del Gral. Pando en 1917 abrió una
brecha insalvable, el crimen nunca
esclarecido se achacó al gobierno
y fue el san benito que ligó Gutiérrez
desde el comienzo de su mandato.
Gutiérrez impulsó la llamada educación indigenal que
era el primer esfuerzo por ocuparse
de un tema central que solo resolvería
la revolución nacional. En 1920 voló
el primer avión en el país. Continuaron
las obras de integración vial y se
firmó el primer contrato de concesión
de áreas para la explotación petrolera
con la norteamericana Richmond Levering
en el departamento de Santa Cruz.
En esos años comenzaron a surgir las primeras organizaciones
gremiales en el ámbito de los ferroviarios
y gráficos, llegaron incipientes las
ideas anarquistas y socialistas y
se organizaron las primeras federaciones
obreras locales. El fracaso de la
gestión de Montes ante la Sociedad
de Naciones para reivindicar el mar
y el fallido juicio de responsabilidades
al expresidente, descompuso definitivamente
el clima político.
Los republicanos.
Otros hombres para
un mismo sistema
En 1920 el proceso conspirativo infatigable de los republicanos
se tradujo en un golpe de estado ejecutado
con mucha facilidad, que llevó al
poder a una junta compuesta por Bautista
Saavedra, Manuel Ramírez y José María
Escalier. Casi veintiún años de gobierno
ininterrumpido de los liberales terminó
por agotar y debilitar a uno de los
dos partidos políticos más importantes
de la historia republicana de Bolivia.
La llegada de los republicanos al gobierno encontró
a la nación bajo la égida del poder
del estaño. Patiño era ya a mediados
de los años veinte uno de los hombres
más ricos y poderosos del mundo. El
volumen de producción de sus minas
de estaño era clave en el mercado
mundial que él mismo controlaba, sus
intereses trascendieron nuestras fronteras
y tocaron varios países, su sede empresarial
en Estados Unidos y Francia, era propietario
de minas en Malasia y fundiciones
de estaño en Estados Unidos y Gran
Bretaña y del más importante complejo
minero en el país. Con un record máximo
de 48.000 toneladas producidas en
un año, Bolivia se convirtió en el
segundo productor mundial de estaño,
para entonces 22.000 obreros trabajaban
en las minas bolivianas.
Con una población de 2,1 millones de habitantes y su
principal ciudad La Paz con 135.000
almas en permanente y pujante crecimiento,
la sociedad comenzó a conocer los
atisbos de una clase media urbana.
La junta convocó a una asamblea que eligió Presidente
de entre tres candidatos Saavedra,
Salamanca y Escalier. Como resultado
de esa elección fuertemente manipulada
por Saavedra, surgió éste como Presidente
y el Partido Republicano Genuino de
Salamanca como opositor. El gobierno
de Saavedra estuvo signado por la
inestabilidad y la violencia, le tocó
un periodo turbulento y no tuvo contemplaciones
para someter a los revoltosos. Las
viejas reivindicaciones federalistas
de Santa Cruz inauguradas por Andrés
Ibañez en el siglo pasado resurgieron
en un movimiento liderado por Cástulo
Chávez que fue controlado. Se vivieron
también las masacres de Jesús de Machaca
en 1921 en contra de comunarios campesinos
y la de Uncía de 1923 que fue la primera
represión sangrienta en la minería
privada. Las condiciones económicas
continuaron críticas e igual que Montes,
Saavedra apeló al crédito externo
con el famoso y polémico empréstito
Nicolaus por 33 millones de dólares
que permitió pagar deuda anterior,
reducir el déficit fiscal y culminar
obras de infraestructura como la conclusión
del ferrocarril a la Argentina por
la vía de Villazón. Saavedra transfirió
ilegalmente la concesión petrolera
que en 1920 se le había dado a Levering,
a la Standard Oil, empresa que entre
1922 y 1937 apenas invirtió 17 millones
de dólares. El primer pozo se perforó
en 1922 y el primero productivo, el
de Bermejo, en 1924.
El crecimiento del movimiento obrero se tradujo en la
creación de la Federación Obrera del
Trabajo y en la primera gran huelga
ferroviaria de 1921. Pero el Presidente,
cuya formación sociológica le permitió
vislumbrar los desafíos de su tiempo,
impulsó y aprobó leyes como la de
accidentes de trabajo, la reglamentación
de huelgas y de conflictos entre el
capital y el trabajo, la jornada de
ocho horas, la regulación del trabajo
de mujeres y niños y el ahorro obligatorio
pionero de la idea de pensiones y
jubilación. Esas medidas le generaron
un importante respaldo popular y una
percepción distinta de la gente hacia
el poder gubernamental. Aunque en
general Saavedra vivió la paradoja
entre la represión y las medidas sociales
de avanzada. El fin de su gobierno
coincidió con el centenario de la
republica que pasó casi desapercibido
por el turbio clima político de la
época. Las elecciones de ese año le
dieron el triunfo a Gabino Villanueva
del oficialismo. El Presidente celoso
por la línea de independencia de pensamiento
de Villanueva apeló a una argucia
legal y anuló la elección. Se hizo
cargo del mando interinamente el presidente
del senado Felipe Segundo Guzmán que
convocó a elecciones. En enero de
1926 triunfó el candidato republicano
Hernando Siles.
Siles se desembarazó rápidamente de la figura de Saavedra
desterrando a su vicepresidente Abdón
Saavedra, que era hermano del exmandatario.
Rodeado por un grupo de jóvenes intelectuales
en los que germinaban las ideas nacionalistas,
creó el Partido Nacionalista con el
que intentó prorrogarse en el poder.
Como su antecesor, el gobierno contrató
un crédito por 13 millones de dólares.
Los republicanos marcaron el nivel
más alto de endeudamiento en el país
en la primera mitad del siglo XX,
con ese dinero superó el déficit fiscal,
continuó la construcción de infraestructura
ferroviaria y caminera y modernizó
el parque bélico del ejército. La
misión del norteamericano Wálter Kemerer
creó el Banco Central, estableció
una ley de presupuesto y creó la Contraloría
para el control y fiscalización de
la administración estatal. Los proyectos
de penetración al oriente tuvieron
que ver con la construcción del camino
a Santa Cruz, y el plan Grether para
la colonización agrícola. En 1929
salió al aire la primera emisión radial
en La Paz a cargo de los hermanos
Costas y radio Nacional.
También en 1929 Chile y Perú firmaron un tratado por
el cual Chile no podía ceder a un
tercer país (Bolivia) territorios
que habían sido originalmente peruanos,
con lo que se puso un cerrojo más
a la demanda marítima. En el Chaco
boreal se produjo el incidente de
fortín Vanguardia que fue atacado
por tropas paraguayas. En represalia
Bolivia tomó los fortines Boquerón
y Mariscal López. En esa situación
Siles prefirió la negociación y la
paz que se logró en esa oportunidad.
El
intento errado de prolongarse en el
gobierno llevó a Siles al desastre.
En mayo de 1930 renunció y dejó el
mando en manos de su gabinete para
habilitarse en las elecciones. En
junio el gobierno fue derrocado por
un movimiento militar apoyado por
civiles, el expresidente fue exilado
y su casa saqueada.
Se instaló en el poder una junta militar presidida por
Carlos Blanco Galindo quien convocó
a un referéndum para modificar la
Constitución en el régimen económico,
la elección presidencial y los derechos
y garantías ciudadanos. El aporte
crucial de este gobierno, bajo la
influencia de Daniel Sánchez Bustamante,
fue la imposición de la autonomía
universitaria y una reforma educativa,
particularmente en el ámbito de la
administración. Las elecciones fueron
ganadas por los genuinos de Daniel
Salamanca.
La guerra
del Chaco
La llegada de Salamanca al gobierno marca un terrible
camino en el destino de Bolivia. El
Presidente creía que el país debía
redimirse en el Chaco. El conflicto
limítrofe con Paraguay tenía que ver
con una región despoblada cuyos límites
establecidos después de la independencia,
comenzaron a precisarse mediante tratados
a partir de 1879. Se trata de un triángulo
con el río Parapetí al norte, el río
Pilcomayo al oeste y el río Paraguay
al este, ambos cursos de agua hacen
vértice en la capital paraguaya, Asunción.
Tras cuatro intentos fallidos -Bolivia
reivindicaba el territorio hasta el
propio límite de Asunción y Paraguay
hasta el río Parapetí- el tema quedó
en litigio hasta estallar primero
en 1928 y luego en 1932 con el combate
por la laguna Chuquisaca (Pitiantuta),
que dio origen a la guerra en junio
de 1932.
La guerra tuvo cuatro fases, la primera entre junio
y diciembre de 1932, ambos países
se preparaban para el combate en gran
escala, fue la primera ofensiva boliviana
y toma de los fortines paraguayos
Toledo, Corrales y Boquerón. En Boquerón
el Tte. Cnel. Manuel Marzana y 650
soldados bolivianos, escribieron una
de las páginas más heroicas de nuestra
historia militar, defendieron por
más de un mes el fortín asediado hasta
por 11.500 soldados paraguayos, que
finalmente tomaron el fortín defendido
hasta el último aliento. La respuesta
paraguaya fue la retoma de los tres
fortines y las victorias en Arce y
Alihuatá, apenas paliadas por la exitosa
defensa de Kilómetro Siete bajo el
mando de Bernardino Bilbao Rioja.
Estos hechos forzaron a Salamanca,
bajo presión popular, a llamar a Hans
Kundt general alemán que había estado
varias veces en Bolivia, a quien le
entregó el mando del ejército.
La segunda fase de la guerra, diciembre 1932-diciembre
1933, fue de total ofensiva boliviana
con la toma de Platanillos, Loa, retoma
de Toledo, Arce, Alihuatá y el avance
sobre Campo Jordán y Gondra. Su objetivo
específico era la toma de Nanawa,
el fortín defensivo paraguayo más
al sur al que llegaron los bolivianos.
En julio de 1933, 9.000 soldados bolivianos
atacaron a 9.000 paraguayos en Nanawa
sin éxito, con más de 2.000 bajas
bolivianas. Entre agosto y diciembre
de 1933 el comandante paraguayo Gral.
José Félix Estigarribia contraatacó
y retomó Campo Grande, Alihuatá y
Campo Vía, este último el peor desastre
militar boliviano en la guerra, con
la caída de dos divisiones,7.500 hombres
con todo su armamento. Solo se salvó
un destacamento de 3.000 hombres al
mando del Gral. Enrique Peñaranda.
Salamanca destituyó a Kundt y bajo
presión de los oficiales en el frente
nombró comandante en jefe a Peñaranda.
La tercera fase, diciembre de 1933 a enero de 1935,
fue de incesante ofensiva paraguaya,
que logró de manera fulminante hacer
retroceder al ejército boliviano y
llegó al río Parapetí tras haber tomado
Picuiba, Carandaití y el centro de
operaciones Ballivián, previamente
destruido por los bolivianos. El mayor
éxito nacional en ese periodo fue
Cañada Strongest con un saldo de 1.400
prisioneros paraguayos. En noviembre
de 1934, el Presidente Salamanca que
había tenido pésimas relaciones con
el alto mando durante toda la guerra,
fue derrocado cuando visitaba el frente
en Villamontes, rodeado por todo el
mando en campaña que lo obligó a dimitir.
Su vicepresidente José Luis Tejada
Sorzano se hizo de la presidencia.
La última fase del conflicto, enero a julio de 1935,
fue la defensa de Villamontes organizada
exitosamente por el Cnel. Bilbao Rioja,
que frenó en seco a Estigarribia y
salvó el petróleo boliviano. En julio
del 35 se hizo un acuerdo de alto
el fuego y recién en 1938 se firmó
la paz. La idea de que el petróleo
fue un móvil importante es relativa
ya que nunca se encontró petróleo
en el Chaco. Paraguay contó en todo
el conflicto con la ayuda argentina
cuyos intereses en territorio paraguayo
eran muy importantes.
El péndulo
entre viejo orden y Revolución
La guerra dejó una terrible sensación de fracaso en el
país, pero sobre todo despertó una
nueva conciencia en una sociedad que
se confrontó por primera vez en el
campo de batalla con la realidad de
sus diferencias étnicas y sociales,
la clase media estuvo cara a cara
con la mayoría quechua aymara que
no sabía por qué y por quien peleaba.
Simultáneamente, las corrientes de
pensamiento europeas, marxismo y fascismo
penetraban en la sensibilidad de una
joven elite intelectual.
En este contexto, en mayo de 1936 se produjo el golpe
de estado protagonizado por el Cnl.
David Toro que había integrado el
mando en la guerra, que marcó dos
cosas, la intención de los militares
de evitar cualquier fiscalización
de los civiles a su fracaso en la
guerra y el giro hacia ideas nacionalistas
que serían decisivas en la historia
del siglo XX. La corriente abierta
por Toro se definió como “socialismo
militar”, era en realidad una línea
nacionalista no exenta de las ideas
fascistas en boga entonces. La medida
fundamental de su gobierno fue la
nacionalización del petróleo, expulsando
a la Standard Oil, fue la primera
nacionalización que se hizo en toda
América Latina. Paralelamente creó
Yacimientos Petrolíferos Fiscales
Bolivianos (YPFB), la empresa estatal
del petróleo. Amplió sustancialmente
el número de ministerios, creó el
ministerio de Trabajo y colocó en
el cargo a un obrero fabril, Waldo
Álvarez, que aprobó el código de trabajo
e hizo la sindicalización obligatoria,
creó también el ministerio de Minas
y Petróleos. Fue un salto importante
en la lógica de una sociedad excluyente
y elitaria en el manejo del poder.
Creó también, al estilo de la Alemania
nazi, el rubro de propaganda dependiente
de RR.EE. Era en un sentido mucho
más abierto que el de Siles, la irrupción
de una nueva generación que se hacía
cargo de los asuntos del estado. Los
socialistas de Enrique Baldivieso
acompañaron a Toro en este esfuerzo.
La caída de su gobierno como un frágil
castillo de naipes en julio de 1937,
hace pensar que estuvo siempre hipotecado
a la fuerte personalidad y la popularidad
arrolladora de su protegido el Tte.
Cnl. Germán Busch, héroe de guerra,
temerario y de carácter volatil. Llegó
a la presidencia a los 33 años.
Busch demostró muy pronto que no era fácilmente manejable
y mantuvo la línea de Toro. No tuvo
contemplaciones con los opositores,
desterró a Saavedra y sofocó un levantamiento
de Toro fusilando a uno de los sublevados,
llamó a palacio y golpeó sin contemplaciones
al viejo escritor Alcides Arguedas
que lo criticaba. A su lado se alinearon
intelectuales de la talla de Baldivieso,
Augusto Céspedes y Carlos Montenegro.
En su gobierno se firmó la paz con
el Paraguay, en lo económico tuvo
que combatir un proceso de inflación
moderada. El 24 de septiembre de 1938
creó el departamento de Pando consolidando
la unidad política del país hasta
hoy.
En 1938 convocó a una asamblea constituyente para modificar
en esencia la Constitución de 1880
que solo había sufrido cambios parciales
en 1921 y 1931. La asamblea reunió
a una generación distinta y fue tan
importante como la del 80. Allí estuvieron
Renato Riverín, Valdivieso, Céspedes,
Carlos Medinacelli, Fernando Siñani
y los futuros presidentes Walter Guevara
y Víctor Paz Estenssoro. El nuevo
texto cambió la orientación liberal
de la carta magna y subrayó la responsabilidad
social del estado, limitó la propiedad
privada insertando el concepto de
la propiedad como derecho social,
planteó la obligatoriedad de salud
y educación por parte estatal. Era
el comienzo de la era del intervencionismo
estatal.
En abril de 1939 se declaró dictador, el 7 de junio
de ese año dictó el decreto de obligación
de entregar el 100 % de las divisas
producto de las exportaciones al estado,
afectando a la gran minería. En agosto
de 1939 se suicidó en su casa. La
sucesión fue resuelta por la fuerza
del poder militar que instaló a Carlos
Quintanilla en el gobierno.
Rápidamente se dejó en suspenso el decreto del 100 %
de las divisas y se autorizó la libre
exportación. El Gral. Bilbao, héroe
de guerra y probable candidato presidencial,
fue vejado y exiliado del país. Las
fuerzas conservadoras se organizaron
para las elecciones de 1940 y reunidas
en la llamada concordancia, proclamaron
candidato a Enrique Peñaranda que
ganó las elecciones frente a José
Antonio Arze, marxista.
El periodo 1935-1941 fue rico en el ámbito político
y marcó el nacimiento de los partidos
que sustituirían a liberales y republicanos.
En 1935 nació el Partido Obrero Revolucionario
de tendencia radical trotskista, en
1937 Falange Socialista Boliviana
inspirada en el fascismo y la falange
española. En 1940 el Partido de Izquierda
Revolucionaria de inspiración marxista
soviética y en 1941-42 el Movimiento
Nacionalista Revolucionario, nacionalista
con alguna influencia fascista, que
se convertiría en el partido más importante
del siglo XX.
Peñaranda llegó al gobierno coincidiendo con la segunda
guerra mundial, su gobierno se alió
rápidamente a Estados Unidos e indemnizó
a la nacionalizada Standard Oil. a
título de contribución con los aliados,
Bolivia tuvo que aceptar precios ridículos
por el estaño en un momento en que
era el único productor mundial importante
de occidente, dado que Malasia estaba
bajo control de los japoneses. Se
adoptó el plan de desarrollo planteado
por el norteamericano Marvin Bohan
y se creó la Corporación Boliviana
de Fomento.
Dos episodios mancharon gravemente esta gestión, el
putsch nazi, una trama hecha por un
agente inglés para descalificar al
MNR acusando al Myr. Elías Belmonte
de conspirar junto a la embajada alemana
contra el gobierno. En 1942 una huelga
en Catavi-Siglo XX, mina de Patiño,
desató una de las mayores masacres
de la historia de la minería con intervención
del ejército. El saldo fue la muerte
de por lo menos una veintena de trabajadores
y medio centenar de heridos. Nunca
se conocieron cifras oficiales. En
diciembre de 1943, una alianza entre
una logia militar radical denominada
Razón de Patria e integrada por jóvenes
oficiales y el MNR, derrocó a Peñaranda
e impuso en la presidencia al Myr.
Gualberto Villarroel.
Villarroel
retomó la línea de Toro y Busch y
enfrentó muy rápidamente la hostilidad
de Estados Unidos que lo acusaba de
simpatías por el nazismo. Tras seis
meses de ardua negociación, el reconocimiento
vino tras obligar a la salida de Montenegro
y Céspedes del gabinete, figuras prominentes
del movimientismo en el gobierno.
El ministro más importante de ese
partido fue Víctor Paz Estenssoro
en Economía (el MNR estuvo fuera del
gobierno entre abril y diciembre del
44). En 1944 se creó la Federación
de Mineros, liderada por Juan Lechín
y en 1945 el gobierno organizó el
primer congreso indigenal, en el que
se abolió el pongueaje (régimen de
explotación de los campesinos que
vivían en haciendas y eran usados
gratuitamente por los hacendados).
Las tensiones políticas condujeron
a algunas acciones conspirativas que
produjeron una brutal reacción del
gobierno, que en 1944 asesinó fríamente
en el camino a Yungas a cuatro prominentes
figuras, Luis Calvo, Félix Capriles,
Rubén Terrazas y Carlos Salinas, lo
que se sumó al ajusticiamiento de
10 insurrectos en Oruro. Estos hechos
terminaron por debilitar y acorralar
al gobierno. Las fuerzas de derecha
en peculiar alianza con el PIR, organizaron
acciones permanentes de protesta,
hasta que el 21 de julio de 1946 una
turba invadió palacio, asesinó al
Presidente y sus dos edecanes, lanzó
el cadáver por un balcón a la plaza
y lo colgó de un poste de luz. Fue
el episodio más terrible en la historia
de los presidentes de Bolivia.
El periodo 1946-1952 fue el último intento por el restablecimiento
del viejo orden, primero bajo una
junta civil presidida por Néstor Guillén
y luego por Tomás Monje, ambos representantes
de la Corte de Justicia. La junta
convocó a elecciones que ganó muy
estrechamente Enrique Hertzog sobre
Luis Fernando Guachalla. Hertzog no
pudo conjuncionar la alianza conservadora,
lo que provocó siete cambios de gabinete
en un periodo de algo más de dos años.
El MNR estaba en plena organización
en sectores populares y en centros
mineros. El gobierno apenas pudo impulsar
obras como la carretera Cochabamba-Santa
Cruz. Finalmente, presionado por las
fuerzas políticas tuvo que renunciar
al cargo a favor de su vicepresidente
Mamerto Urriolagoitia aduciendo razones
de salud.
Urriolagoitia actuó con dureza, congeló salarios y prohibió
el cierre de fábricas. En política
internacional negoció sin éxito una
solución a la mediterraneidad que
se quebró por el pedido de Chile de
usar aguas del Titicaca para riegos
en su parte norte. Presidió el censo
de 1950 que arrojó un resultado de
tres millones de habitantes, predominio
rural, alto grado de analfabetismo
y una población aymara y quechua superior
al 65 %. Todavía el oriente no mostraba
signos de crecimiento significativo,
La Paz tenía ya 320.000 habitantes.
En 1949 el MNR se sublevó en todo el país y llegó a
organizar gobierno en Santa Cruz.
La llamada guerra civil demandó una
acción violenta del ejecutivo que
llegó a bombardear por aire Santa
Cruz y Cochabamba. Casi veinte días
tardó en restablecer el orden. La
convocatoria a elecciones en 1951
confrontó a las fuerzas tradicionales
con el MNR. La candidatura de Paz
(que estaba exilado en la Argentina)
y Hernán Siles Zuazo como vicepresidente,
obtuvo el triunfo por mayoría relativa
frente a Gabriel Gosalvez. Urriolagoitia
se negó a aceptar siquiera que el
parlamento se reúna para elegir Presidente
y dio un autogolpe, entregando el
mando a las Fuerzas Armadas que colocaron
en la presidencia al Gral. Hugo Ballivián.
Fue el interregno final antes de la
Revolución.
Ballivián convocó a elecciones, pero estas nunca se
realizaron. Una conspiración entre
el ministro de Gobierno Antonio Seleme
y el MNR con Siles a la cabeza, transformó
un golpe de estado en una insurrección
popular. Entre el 9 y 11de abril de
1952 se combatió fieramente en las
calles de La Paz y Oruro. El pueblo,
los mineros de Milluni y carabineros
de la policía sumados a la rebelión,
lograron derrotar al ejército en heroicas
acciones callejeras. El saldo del
enfrentamiento fue 490 muertos y casi
1.000 heridos.
La Revolución Nacional
El nuevo gobierno revolucionario del MNR instaló en palacio
a Paz y Siles. Las ideas gestadas
en los años treinta y cuarenta comenzaban
a hacerse realidad.
El primer paso fue el decreto del voto universal el
21 de julio de 1952, con esta medida
se rompía la democracia excluyente
y calificada del pasado, otorgando
el voto a la mujer, a los analfabetos
y haciendo elegible a cualquier ciudadano
mayor de edad. De 130.000 electores
en 1951 se pasó a 960.000 en 1956.
El otro objetivo clave era tomar el control total de
la economía por la vía de descabezar
a los tres grandes mineros del estaño,
se consideraba que solo un estado
fuerte, dueño de sus recursos naturales
y de sus empresas de producción, podría
desarrollar el país. Por eso, el 31
de octubre de 1952 Paz firmó el decreto
de nacionalización de las minas, con
lo que el 80 % de los ingresos de
las exportaciones y los recursos del
subsuelo pasaron a poder del estado.
Acto seguido se creó Comibol la empresa
minera estatal, se estableció el control
obrero con derecho a veto, se despidió
y recontrató a todos los trabajadores
lo que le demando una fuerte erogación
al erario.
En Agosto de 1953 se tomó la medida más trascendental
del gobierno revolucionario, la reforma
agraria que devolvió la tierra a los
campesinos, de ese modo se incorporó
a casi 2.000.000 de bolivianos a la
economía, como el voto los había incorporado
a la política. Fue un paso de liberación
de la mayoría de los bolivianos.
En 1955 se dictó un nuevo código de la educación. La
educación universal y obligatoria,
la instalación de núcleos escolares
rurales para los campesinos, marcaron
un giro fundamental que universalizó
un derecho esencial que había estado
restringido y planteado discriminatoriamente
a partir de la idea de una educación
especial para los indígenas.
Otro de los objetivos básicos de la Revolución fue la
diversificación económica y la vertebración
del país. La inauguración de la carretera
Cochabamba-Santa Cruz (la primera
ruta asfaltada del país), permitió
un acceso al oriente que marcó el
impulso de crecimiento de Santa Cruz
de la Sierra. Se construyó un ingenio
azucarero, se impulsó la producción
de petróleo hasta lograr exportarlo
con el oleoducto a Arica. Se transfirieron
fondos de Comibol para todo este proceso
que si bien ayudaron a esta tarea,
descapitalizaron a la empresa de la
minería.
Junto a estas medidas se vivió el nacimiento de la Central
Obrera Boliviana (abril de 1952),
la creación de milicias mineras y
campesinas, el cierre del colegio
militar y la baja de más de 500 oficiales
para reorganizar el ejército. El colegio
militar se reabrió en 1954.
El costo de la Revolución fue alto, un proceso hiperinflacionario
que llevó al boliviano a devaluarse
en un 900 % en los cuatro años de
gobierno de Paz. Los intentos de conspiración
de FSB y sectores dentro del propio
MNR, condujeron a la adopción de medidas
represivas sin precedentes al abrirse
campos de concentración en las minas
y el altiplano, donde se vejó y torturó
a centenares de presos.
En 1956 se realizaron las primeras elecciones con voto
universal. Siles Zuazo obtuvo una
abrumadora mayoría (82 %) ante el
impacto de las medidas de cambio sobre
todo a favor de los indígenas. Su
tarea fue dura, implantar un programa
de estabilización monetaria que superase
la crisis económica. Esto lo enfrentó
a la izquierda del MNR que se opuso
al plan diseñado por el asesor norteamericano
Jackson Eder. El Presidente tuvo que
iniciar una huelga de hambre para
lograr su objetivo que provocó la
renuncia de Ñuflo Chávez, su vicepresidente.
El plan tuvo éxito y la moneda se
estabilizó, manteniendo el tipo de
cambio de 12 pesos por dólar hasta
1972. En este periodo se aprobó un
nuevo código del petróleo muy liberal
para la inversión externa, se aprobó
el código de seguridad social y una
ley de cooperativas.
La extraña muerte del jefe de FSB Oscar Unzaga de la
Vega, que se dijo se había suicidado
en una casa donde se hallaba oculto
y los hechos de sangre de cuartel
Sucre en La Paz y Terebinto en Santa
Cruz, mancharon el gobierno del Presidente
Siles. En esos días se produjo la
exitosa lucha de los cruceños por
las regalías del petróleo.
En 1960 se convocó a elecciones, las tensiones internas
del MNR llevaron a Paz a volver a
candidatear para resolver el conflicto
entre izquierda y derecha, postergando
las aspiraciones de Wálter Guevara,
quien rompió con su partido y creó
el Partido Revolucionario Auténtico,
presentándose a elecciones. Paz ganó
cómodamente y ocupó por segunda vez
el cargo. Paz pensó que después de
los grandes cambios era necesario
institucionalizar la Revolución (el
modelo mexicano fue permanente como
ejemplo para los bolivianos). Su primera
medida fue una nueva Constitución
(1961) que incluyó las minas nacionalizadas
como patrimonio del estado, reconoció
el voto universal y las milicias populares
y estableció la reelección. La crisis
de Comibol, sujeta a graves pérdidas
y altos costos de producción por una
burocracia excesiva, baja de ley de
mineral y obsolescencia tecnológica,
condujo al intento de reestructuración
a través del plan triangular con la
participación del BID y el gobierno
alemán. En 1962 se hizo conocer el
plan decenal, el primer plan que planteaba
en el largo plazo el desarrollo del
país y establecía la premisa de lucha
contra la pobreza, en la lógica del
desarrollismo bajo planificación estatal.
Ese mismo año un desvío arbitrario
de las aguas del río Lauca llevó a
Bolivia a romper relaciones con Chile.
La idea equivocada de que él era el único que podía
conducir el plan decenal, llevó a
Paz a ir a la reelección en 1964,
lo que dividió radicalmente a su partido
y lo enfrentó con Siles, Guevara y
Lechín. Ganó la elección como candidato
único con el Gral. René Barrientos
como vicepresidente, pero apenas tres
meses después, en noviembre fue derrocado
por Barrientos y el Gral. Alfredo
Ovando, apoyados por las FF.AA., la
oposición interna del MNR y varios
sectores de la clase media. Demasiados
años de gobierno, altos niveles de
corrupción y un cierto distanciamiento
con obreros y mineros, terminaron
con su gobierno.
En esos doce años la ayuda económica de los Estados
Unidos fue decisiva. Desde que en
1953 comenzó como donaciones, hasta
los créditos de los sesenta, la ayuda
convirtió a Bolivia en altamente dependiente,
al punto que el tesoro vivía de esos
créditos incluso para poder pagar
salarios de la administración pública.
Bajo el signo de las Fuerzas Armadas
La revolución cubana (1959) había cambiado el equilibrio
de poder en América Latina y abrió
espacios para movimientos marxistas
que intentaron la toma del poder.
La respuesta de Estados Unidos con
Kennedy fue la Alianza para el Progreso,
pero tras su muerte fue la doctrina
de seguridad nacional, que implicó
gran respaldo a los ejércitos latinoamericanos,
preparación antiguerrillera y finalmente
apoyo para la toma del poder por parte
de los militares como parte de una
política anticomunista.
El gobierno de René Barrientos nació en esa lógica y
en la del desarrollismo que ya había
inspirado al MNR además de la doctrina
de la CEPAL de proteccionismo y sustitución
de importaciones. El gobierno de Barrientos
tuvo cuatro etapas. Noviembre 1964-mayo
1965 con una junta que él presidió,
mayo-diciembre de 1965 con la extraña
figura de la co-presidencia que compartió
con el Gral. Alfredo Ovando, enero-agosto
de 1966 con el interinato de Ovando
y 1966-1969 gobierno constitucional
tras su triunfo electoral.
Barrientos jugó a dos puntas, enfrentamiento implacable
con obreros y mineros que pasó por
la rebaja y congelación salarial de
1965 y creación del llamado pacto
militar-campesino heredando el fuerte
arraigo del MNR en el campo. Su perfecto
dominio del quechua lo ayudó en esa
tarea. Los campesinos fueron la base
de su respaldo popular. El interinato
de Ovando demostró que éste era más
proclive al concepto del nacionalismo
revolucionario al firmar un contrato
para la instalación de la primera
fundición de estaño en el país. Barrientos
organizó un partido propio que tuvo
la efímera vida de su caudillo, se
alió con viejos sectores desplazados
por la Revolución y pequeños partidos
de escasa significación. En la lógica
del desarrollo impulsó proyectos como
la presa hidroeléctrica de Corani,
los caminos 1 y 4 de Cochabamba al
Chapare que serían la base para la
ruta nueva a Santa Cruz y el contrato
de explotación de mina Matilde por
una empresa norteamericana, además
de la renovación del contrato con
la Gulf que había llegado a Bolivia
en los años cincuenta. En febrero
de 1967 se aprobó una nueva Constitución
que ratificó las incorporaciones de
1961, pero eliminó las milicias populares
y la reelección.
El
aparato represivo se oficializó con
la ley de seguridad del estado y la
creación de una unidad “especializada”,
el Furmod. El episodio más trágico
de esos años fue la masacre de San
Juan, cuando unidades del ejército
entraron a Siglo XX la noche de San
Juan de 1967 y dispararon contra los
mineros, causando la muerte de 27
trabajadores. El argumento fue que
los mineros se organizaban para apoyar
a la guerrilla del Che.
La guerrilla
de Ernesto Che Guevara
En 1966 llegó a Bolivia el guerrillero argentino-cubano
Ernesto Che Guevara para organizar
un foco guerrillero que se expandiera
en todo el surcontinente. Se estableció
en Santa Cruz en la provincia Cordillera
en las proximidades del río Grande.
El contingente de la guerrilla era
de 52 efectivos, la mayoría cubanos.
Entre marzo y julio de 1967 los guerrilleros
inflingieron fuertes bajas al ejército,
que ante la contingencia fue entrenado
por oficiales de los boinas verdes
de los Estados Unidos y creó la unidad
especializada de los Rangers. En julio
una emboscada militar aniquiló una
de las dos columnas guerrilleras y
en septiembre el cerco aisló al Che.
El 8 de octubre el Che fue capturado
y el 9 fue muerto por un oscuro suboficial
por orden del Presidente Barrientos
y los comandantes Ovando y Juan José
Torres. La victoria del ejército fue
total y la guerrilla fue destruida.
Militares
entre la derecha y la izquierda
El 27 de abril de 1969 el Presidente murió al chocar
su helicóptero contra cables de alta
tensión en Arque (Cochabamba). Lo
sucedió su vicepresidente Luis Adolfo
Siles Salinas. Siles llegó al mando
sin poder real y bajo la presión militar
jefaturizada por Ovando. Disolvió
el Furmod y respetó escrupulosamente
la Constitución, integró a Bolivia
al Pacto Andino al firmar el Acuerdo
de Cartagena rumbo a una integración
económica indispensable para el desarrollo
de la región. En agosto de 1969 se
inauguró el canal estatal de televisión
que había sido planificado en el gobierno
de Barrientos.
La caída de Siles, fácilmente predecible, se produjo
en septiembre de 1969. En incruento
golpe Ovando tomó el poder y organizó
un gabinete mixto entre jóvenes intelectuales
de izquierda -entre los que se destacaba
Marcelo Quiroga Santa Cruz- y militares.
La medida trascendental de Ovando
fue la nacionalización de la Gulf
que revirtió al estado los importantes
campos gasíferos que permitieron en
1972 el contrato de venta de gas a
la Argentina. El gobierno abrió relaciones
con los países socialistas comenzando
por la Unión Soviética. El ministro
José Ortiz Mercado presentó un proyecto
de ley de bases del poder ejecutivo
y un plan de desarrollo que retomaba
las líneas del plan decenal.
La gestión de Ovando se vio sacudida por la guerrilla
de Teoponte, un grupo de jóvenes cristianos
y marxistas que se internaron en la
selva al norte de La Paz y fueron
cazados como moscas por el ejército
hasta su aniquilación total. Las muertes
de los esposos Alexander, Jaime Otero
y Jorge Soliz, que se le achacaron
al gobierno, debilitaron su sustento
hasta que en octubre de 1970 se produjo
la crisis. Un grupo de militares de
derecha bajo el liderazgo del Gral.
Rogelio Miranda pidió la salida de
Ovando, quien renunció, pero un golpe
de mano del Gral. Juan José Torres
que tomó la base aérea de El Alto
cambio las cosas, los obreros con
una huelga apoyaron a Torres que tomó
el poder después de un fugaz triunvirato
militar instalado por Miranda.
Torres mantuvo la línea nacional-revolucionaria de Ovando
en medio de una creciente polarización
del país y la acción descontrolada
de los sectores de la izquierda radical.
La inauguración de la fundición de
estaño de Vinto, la reversión del
contrato de mina Matilde y la creación
de las corporaciones de desarrollo,
fueron las escasas acciones administrativas
de un régimen cercado por las posiciones
extremas. El cuarto congreso de la
COB (mayo de 1970) propuso el camino
al socialismo y a los trabajadores
como vanguardia de ese proceso. En
junio de 1971 esas ideas se llevaron
a la práctica con la creación de la
Asamblea Popular que pretendía sustituir
al parlamento (cerrado desde 1969),
con la participación de mineros, fabriles,
campesinos, intelectuales y universitarios.
La Asamblea presidida por Lechín inauguró
sesiones pero nunca pudo deliberar
realmente.
Precisamente en 1971 se creó el Partido Socialista bajo
la conducción de Marcelo Quiroga Santa
Cruz y el Movimiento de la Izquierda
Revolucionaria que jugaría un importante
papel contra la dictadura de Banzer
y en la construcción democrática posterior.
A estas alturas las posiciones ideológicas eran irreversibles,
por un lado la izquierda cada vez
más radicalizada, por la otra la derecha
respaldada por el sector más fuerte
de las FF.AA., los empresarios, la
creciente clase media urbana que temía
una ruta irreversible al comunismo,
las dictaduras de Argentina y Brasil
y por supuesto los Estados Unidos.
La toma de el periódico El Diario,
las tomas de haciendas en Santa Cruz
a manos de Oscar Zamora Medinacelli
de filiación maoista (fue candidato
vicepresidencial del Gral. Hugo Banzer
en 1993), la expulsión del Cuerpo
de Paz y la liberación de Regis Debray
(condenado a 30 años de cárcel por
su participación en la guerrilla del
Che), terminaron por hacer estallar
la rebelión. El Cnl. Banzer logró
aglutinar en torno suyo a los dos
partidos más importantes de entonces,
el MNR de Paz Estenssoro (del que
se había dividido el MNRI de Siles
Zuazo) y FSB.
El 19 de agosto de 1971 se produjo el golpe que terminó
el 21 de ese mes con el triunfo de
los insurrectos, el saldo sangriento
tras los enfrentamientos en La Paz
y Santa Cruz fue de casi 100 muertos
y medio millar de heridos. El nuevo
gobierno declaró ilegales a los partidos
de izquierda, canceló el funcionamiento
de la COB y toda organización sindical,
clausuró las universidades y envió
al exilio a centenares de bolivianos.
En sus primeros años de gestión fue
implacable y férreo en su acción contra
los opositores.
Banzer se inscribió en la cara militar del nacionalismo,
con el ingrediente fuertemente anticomunista
de la época. Estatista y desarrollista
en economía, se vio beneficiado por
el extraordinario nivel de precios
de las materias primas (el estaño
llegó a cotizarse en ocho dólares
la libra fina) y una gran apertura
de créditos internacionales. Sobre
esta realidad pudo mantener un nivel
de crecimiento económico muy alto
que se reflejó en un promedio de 5.8
% de crecimiento del PIB de manera
sostenida entre 1971 y 1976 en que
la economía comenzó a declinar de
manera preocupante. Previamente tuvo
que devaluar la moneda, lo que modificó
el cambio después de 16 años y produjo
una convulsión social importante.
El gobierno creó simultáneamente nuevas
empresas productivas estatales, (hilandería,
aceites, automotriz, etc.) y una legislación
de apertura a la inversión externa
como la ley de inversiones y la de
hidrocarburos. Con una proyección
equivocada de crecimiento de la producción
petrolera, se lanzó a un proyecto
de ampliación de exportaciones que
tuvo que suspenderse ante la demanda
de consumo interno. En cambio, las
exploraciones demostraron que Bolivia
es un país básicamente gasifero. La
venta de gas a la Argentina en 1972
representó un importante ingreso para
el erario nacional. Se produjo un
boom de la construcción en propiedad
horizontal, particularmente en La
Paz. Santa Cruz inició un despegue
económico sin precedentes, aunque
con algunos proyectos fallidos como
el del algodón. Se llevaron adelante
obras públicas de magnitud como la
autopista La Paz-El Alto, la refinería
de Palmasola, varios edificios públicos
de gran envergadura en la sede de
gobierno, se instalaron nuevos sistemas
de telecomunicaciones y se compraron
varios aviones nuevos para el Lloyd
Aéreo Boliviano. La inversión pública
fue intensa, pero el endeudamiento
externo fue el más alto del siglo,
al multiplicar la deuda en casi seis
veces. Se redactaron nuevos códigos
que sustituyeron al paquete de códigos
dictado por Andrés de Santa Cruz,
en materia civil, penal y de familia.